Cómo manejar la alimentación de borregas en gestación y lactancia
1 ago 2026

La borrega no falla en el corral por descuido: falla en la báscula. En los sistemas de traspatio y semiintensivos de México es común ver ovejas Pelibuey o Katahdin que llegan al parto flacas, paren corderos de 2 kg que no se levantan y luego no dan calostro suficiente.
Detrás de casi todos esos partos problemáticos hay el mismo error: alimentar igual a la borrega los cinco meses de gestación, cuando su requerimiento energético se dispara justo en las últimas seis semanas.
Ese desfase entre lo que la borrega necesita y lo que el productor le ofrece es lo que llena las hojas de mortalidad neonatal.
El problema es práctico y tiene fecha: el 70% del crecimiento fetal ocurre en el último tercio de la gestación, precisamente cuando el útero comprime el rumen y la borrega come menos. Si en ese momento la dieta no sube en densidad energética, el animal moviliza su propia grasa, entra en balance energético negativo y aparece la temida toxemia de preñez.
Manejar bien la alimentación no es dar más comida: es dar la comida correcta, en el momento correcto, con la energía concentrada suficiente para que la borrega no tenga que elegir entre alimentar a sus corderos o sobrevivir. Este artículo desglosa etapa por etapa, con referencias de FEDNA y NRC, cómo lograrlo en condiciones mexicanas.
¿Por qué cambia tanto el requerimiento de la borrega entre gestación y lactancia?
La borrega no es un animal de requerimiento fijo. Su necesidad de energía metabolizable (EM) y de proteína cambia radicalmente según la etapa fisiológica, y entender el mecanismo evita gastar de más en las etapas tranquilas y quedarse corto en las críticas.
Durante el mantenimiento y la gestación temprana (primeros 90 días), el feto apenas representa una fracción mínima del gasto: crece lento y la borrega vive prácticamente con sus requerimientos de sostenimiento. Una Pelibuey adulta de 45 kg necesita cerca de 1.7 a 1.9 Mcal de EM al día, cubiertas con un buen forraje. Sobrealimentar aquí solo engorda a la madre y, paradójicamente, predispone a la toxemia después.
El cambio brutal llega en el último tercio. El feto y las membranas concentran el 70% de su desarrollo en las últimas 6 semanas, y en borregas con parto doble o triple —frecuentes en Pelibuey y en cruzas prolíficas— la demanda de glucosa fetal se multiplica.
El requerimiento de EM sube 50 a 75% sobre el mantenimiento, y el de proteína metabolizable aún más, porque se está formando tejido fetal y calostro. Luego, en la lactancia, el pico de producción de leche puede duplicar o triplicar el gasto de mantenimiento: una borrega criando dos corderos puede requerir más de 3.5 Mcal de EM diarias. Comprender estas características propias del borrego y su fisiología digestiva es el primer paso para no alimentar a ciegas.
¿Cómo alimentar a la borrega en gestación temprana sin engordarla de más?
Los primeros 90 a 100 días de gestación son la etapa más económica y también la más malentendida. Muchos productores, con la buena intención de "preparar" a la borrega, la sobrealimentan desde el empadre y llegan al último tercio con animales gordos, con condición corporal (CC) de 4 o más, que son justamente los que colapsan con toxemia.
El objetivo en esta fase es mantener una CC de 2.5 a 3.0 en la escala de 1 a 5. La base debe ser forraje de calidad media —praderas, rastrojo de maíz mejorado, heno de avena o alfalfa de segunda— que cubre el mantenimiento sin necesidad de grano. La borrega tiene aquí toda la capacidad ruminal disponible, así que aprovecha bien la FDN (fibra detergente neutro) de forrajes voluminosos.
Vale la pena separar dos momentos:
Empadre y flushing: el flushing, o aumento puntual de energía las 2-3 semanas antes y después de la monta, mejora la tasa ovulatoria. Estudios en ovejas de pelo en México muestran mejor desempeño reproductivo cuando se aplica sobre hembras que parten de CC baja.
Gestación temprana propiamente dicha: bajar el acelerador. No hace falta concentrado si el forraje es aceptable. Un suplemento mineral a libre acceso sí es indispensable; la combinación de minerales con fuentes energéticas de calidad sostiene la fertilidad y el desarrollo temprano del embrión sin gasto excesivo en grano.
¿Cómo alimentar en el último tercio de gestación, la etapa que define el parto?
Aquí se gana o se pierde la camada. Dos mecanismos operan en contra al mismo tiempo: el crecimiento fetal explosivo eleva el requerimiento, y el útero ocupado reduce la capacidad ruminal, de modo que la borrega físicamente no puede comer suficiente volumen de forraje para cubrir lo que necesita. La respuesta no es más forraje, es más densidad energética por bocado.
En términos prácticos, en las últimas 6 semanas conviene subir la EM de la dieta de forma progresiva, aportando entre 300 y 600 g de un concentrado energético según el número de fetos y el tamaño de la borrega, y garantizando forraje de buena digestibilidad. La proteína no debe descuidarse: el tejido fetal y el precalostro exigen proteína metabolizable de calidad, apuntando a raciones del orden de 12-14% de proteína cruda.
Es exactamente en este punto donde una fuente de energía concentrada resuelve el problema de la capacidad ruminal limitada. El aceite acidulado de soya aporta cerca de 2.25 veces la energía del grano por kilo, lo que permite elevar la densidad energética de la ración sin cargar de almidón el rumen ni provocar acidosis. Añadir aceite acidulado en el último tercio y la lactancia es la manera más limpia de darle a la borrega la energía que su rumen ya no cabe en forma de grano; puedes conocer la línea de aceite acidulado de soiaceites.mx para dietas ovinas. Cuidar además la sanidad —evitar coccidiosis y otros retos digestivos— asegura que esa energía se aproveche y no se pierda en un intestino inflamado.
¿Cuáles son los requerimientos por etapa? Tabla comparativa
La siguiente tabla resume, con base en normas FEDNA y NRC para pequeños rumiantes, la estrategia para una borrega de pelo adulta de aproximadamente 45 kg. Los valores son orientativos y deben ajustarse por peso, número de fetos y raza (una Katahdin de mayor tamaño requiere más que una Pelibuey).
Etapa | EM aprox. (Mcal/día) | Proteína cruda (% ración) | CC objetivo | Estrategia de alimentación |
|---|---|---|---|---|
Mantenimiento | 1.6 - 1.9 | 9 - 10 | 2.5 - 3.0 | Forraje de calidad media, mineral a libre acceso |
Gestación temprana (0-90 d) | 1.7 - 2.0 | 10 - 11 | 2.5 - 3.0 | Forraje base + flushing puntual al empadre |
Último tercio (últimas 6 sem) | 2.6 - 3.2 | 12 - 14 | 3.0 - 3.5 | Subir densidad energética; concentrado + aceite acidulado |
Lactancia (pico, 2 corderos) | 3.5 - 4.5 | 14 - 16 | no perder >0.5 CC | Máxima energía y proteína; forraje excelente + concentrado |
La lectura clave de la tabla es el salto: entre gestación temprana y el pico de lactancia el requerimiento de EM más que se duplica. Ningún forraje solo cubre ese salto en una borrega con capacidad ruminal reducida; ahí es donde la densidad energética de la dieta se vuelve decisiva.
¿Cómo alimentar en lactancia para sostener la producción de leche y la CC?
El parto no baja la exigencia: la eleva. Las primeras 6 a 8 semanas de lactancia concentran el pico de producción de leche, y de esa leche depende la sobrevivencia y el peso al destete de los corderos. Una borrega Pelibuey criando dos corderos pierde más peso que una Katahdin en las mismas condiciones, y ese desgaste, si no se compensa, compromete el siguiente empadre.
La regla de manejo es sencilla: la borrega en lactancia temprana casi siempre está en balance energético ligeramente negativo, y el objetivo es minimizar la pérdida de CC para que no baje más de medio punto. Para eso:
Ofrecer el mejor forraje del hato a las borregas recién paridas, no las sobras.
Mantener el concentrado energético del último tercio, ajustando hacia arriba según la producción de leche y el número de corderos.
Asegurar agua limpia abundante: la producción de leche es agua, y una borrega deshidratada baja producción de inmediato.
Vigilar la salud del cordero; un cordero con diarrea neonatal mama menos, la ubre se congestiona y la borrega baja producción.
La densidad energética vuelve a ser la palanca. Un aporte de grasa protegida o aceite acidulado eleva la concentración energética de la leche y sostiene a la madre sin recurrir a cantidades de grano que arriesgan acidosis, algo especialmente valioso en borregas de alto potencial lechero.
¿Cómo prevenir la toxemia de preñez y la hipocalcemia antes de que aparezcan?
La toxemia de preñez (también llamada cetosis gestacional) es la enfermedad metabólica que más corderadas cuesta en México, con prevalencias del 4% que se disparan en hatos prolíficos. El mecanismo es directo: cuando la energía de la dieta no cubre la demanda fetal en el último tercio, la borrega moviliza grasa corporal, el hígado se satura, produce cuerpos cetónicos y el animal se intoxica. Las señales tempranas son borregas que se separan del grupo, dejan de comer, andan desorientadas o "ciegas" y rechinan los dientes.
La prevención es 100% nutricional y de manejo:
No permitir borregas ni muy gordas (CC mayor a 4) ni muy flacas (CC menor a 2.5) al entrar al último tercio; ambos extremos son de riesgo.
Subir la energía de forma progresiva las últimas 6 semanas, nunca de golpe, y jamás reducirla en esa fase.
Evitar ayunos y cambios bruscos de dieta: un traslado, un mal clima o quedarse sin alimento 24 horas puede detonar el cuadro.
Usar fuentes de energía concentrada para cubrir el déficit sin llenar el rumen de almidón.
La hipocalcemia puede acompañar o confundirse con la toxemia y aparece cerca del parto por la alta demanda de calcio para el esqueleto fetal y el calostro. Se previene con una relación mineral adecuada y evitando excesos de calcio en la gestación media. El manejo integral del bienestar del hato —espacio de comedero suficiente, sombra, agua y bajo estrés— reduce la incidencia de ambos trastornos más que cualquier tratamiento posterior.
Plan de acción para tu próxima parición
Convierte todo lo anterior en tres decisiones concretas antes del siguiente empadre. Primero, adopta la báscula y la tabla de CC como herramienta de rutina: clasifica cada borrega y corrige antes de la gestación, no durante. Segundo, marca en el calendario el inicio del último tercio de cada lote y ten lista la ración de mayor densidad energética para ese día exacto; el manejo por fecha evita el error de alimentar tarde. Tercero, resuelve el cuello de botella de la capacidad ruminal con energía concentrada —aceite acidulado— en lugar de amontonar grano.
En números mexicanos, prevenir una sola toxemia o salvar una camada doble justifica de sobra la inversión en mejorar la densidad energética de la dieta: un cordero destetado adicional vale varios cientos de pesos MXN, muy por encima del costo extra de concentrado y aceite por borrega en las semanas críticas. Alimentar por etapa no es un lujo técnico, es la diferencia entre un hato que crece y uno que apenas se sostiene.
Preguntas frecuentes
¿Cuánta condición corporal debe tener una borrega al parto?
Lo ideal es que llegue al parto con una CC de 3.0 a 3.5 en la escala de 1 a 5. Por debajo de 2.5 hay riesgo de corderos débiles y poco calostro; por encima de 4.0 aumenta el riesgo de toxemia de preñez y partos difíciles. Ajusta durante la gestación media, no en las últimas semanas.
¿Cuándo debo empezar a dar concentrado a las borregas gestantes?
En las últimas 6 semanas de gestación, es decir, al iniciar el último tercio. Antes de eso, un buen forraje suele bastar. El aumento de EM debe ser progresivo, comenzando con cantidades pequeñas y subiendo poco a poco para que el rumen se adapte y no haya acidosis.
¿Por qué la borrega come menos justo cuando más energía necesita?
Porque el útero lleno de fetos comprime el rumen y reduce su capacidad ruminal. La borrega no puede ingerir suficiente volumen de forraje, aunque quiera. Por eso la solución es aumentar la densidad energética de la ración con fuentes concentradas y no simplemente ofrecer más forraje.
¿Sirve el aceite acidulado para borregas en gestación y lactancia?
Sí. El aceite acidulado aporta alrededor de 2.25 veces la energía del grano por kilo, lo que permite elevar la energía de la dieta sin sobrecargar el rumen con almidón. Es especialmente útil en el último tercio y en la lactancia, cuando la borrega necesita mucha energía en poco volumen y sin riesgo de acidosis.
¿Cómo diferencio la toxemia de preñez de la hipocalcemia?
Ambas se ven cerca del parto y comparten signos como debilidad y decúbito. La toxemia aparece antes del parto por déficit energético, con cuerpos cetónicos y aliento dulzón; la hipocalcemia suele darse muy cerca o después del parto por falta de calcio y responde rápido a calcio inyectado. Ante la duda, consulta al veterinario; muchas veces coexisten.
¿Las razas de pelo mexicanas tienen requerimientos distintos?
Sí, hay diferencias. La Katahdin, de mayor tamaño y musculatura, tiene mayores requerimientos de mantenimiento que la Pelibuey. En lactancia, la Pelibuey tiende a perder más peso criando dos corderos. La Dorper y las cruzas también varían. Ajusta las cantidades de la tabla según el peso real y el número de corderos de cada animal.
¿Qué forraje conviene para el traspatio en gestación temprana?
Forrajes de calidad media son suficientes y económicos: heno de avena, rastrojo de maíz mejorado, praderas o alfalfa de segunda, complementados con un mineral a libre acceso. La borrega en gestación temprana aprovecha bien la FDN de forrajes voluminosos porque aún tiene toda su capacidad ruminal disponible.




