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Alimentación de la cerda durante la lactancia: claves para la camada

8 abr 2026

Alimentación de la cerda durante la lactancia: claves para la camada

Hay una fase en el ciclo productivo porcino que lo condiciona todo: la lactancia. Lo que come —o lo que deja de comer— una cerda durante las tres o cuatro semanas que amamanta a su camada no solo define el peso de los lechones al destete. Define también la condición con que esa cerda llega a su siguiente ciclo reproductivo, cuántos días tardará en volver a quedar gestante, cuántos lechones tendrá en el siguiente parto y, en última instancia, cuántos partos útiles tendrá en su vida productiva.

Es la etapa más exigente nutricionalmente de toda la vida de una hembra. Una cerda produce entre 7 y 12 kg de leche diariamente, y sus necesidades nutricionales durante la lactancia son tres veces mayores que durante la gestación. Sin embargo, es precisamente en este momento cuando el consumo voluntario se vuelve más difícil de sostener, cuando el calor reduce el apetito y cuando los errores de formulación o manejo cobran la factura más cara.

¿Por qué la alimentación de la cerda lactante es la más crítica de todo el ciclo reproductivo?

La respuesta está en una paradoja fisiológica: es el momento en que el animal más necesita nutrirse y también el momento en que más le cuesta comer. Al diseñar una dieta y un programa de alimentación para una cerda lactante moderna hiperprolífica, se debe considerar que la genética ha creado cerdas más magras, más grandes, con mayores necesidades nutricionales, que tienen que alimentar una camada de mayor tamaño con tasas de crecimiento más altas y con un apetito insuficiente para compensar la gran demanda de nutrientes.

La cerda lactante, en comparación con otros cerdos dentro de un sistema de producción, es el tipo de animal que tiene mayor demanda de alimentos en virtud de su alto nivel de eficiencia productiva. Con mucha frecuencia, en las granjas porcinas se observa que no pueden cubrirse adecuadamente las necesidades nutricionales de las cerdas lactantes.

Las consecuencias de este déficit son inmediatas y se extienden en el tiempo. La primera manifestación es la reducción de la producción láctea que conduce al bajo peso de los lechones al destete, lo cual repercute en bajas ganancias de peso posdestete, mayor demanda de temperatura, menor ritmo de crecimiento en etapas posteriores y, con ello, mayor edad al mercado y más consumo de alimento global por cerdo.

Y más allá de la camada actual: las características nutricionales durante la fase de lactancia van a influir en los parámetros reproductivos del siguiente ciclo, como la duración del intervalo destete-estro, prolificidad, fertilidad y mortalidad embrionaria.

No es exageración decir que la rentabilidad de una granja porcina se juega, en parte decisiva, en el comedero de la maternidad. La correcta nutrición de la cerda en esta etapa guarda una relación directa con la eficiencia productiva del hato, de la misma forma en que la condición corporal en bovinos lecheros es el indicador clave de su estado nutricional: lo que se mide y se cuida en cada hembra reproductora es lo que define el resultado colectivo de la explotación.

¿Cuáles son los requerimientos nutricionales específicos de una cerda en lactancia?

La dieta de la cerda lactante debe diseñarse para cumplir dos objetivos simultáneos: sostener la máxima producción de leche y preservar la condición corporal de la hembra.

Energía

Es el nutriente más crítico. Los nutrientes más importantes para mantener la productividad óptima de la leche durante toda la vida productiva son la energía y los aminoácidos. Las cerdas pueden alcanzar y mantener altos niveles de producción de leche si reciben un nivel adecuado de energía y nutrientes.

En términos prácticos, la dieta de lactancia debe aportar entre 3,200 y 3,500 kcal de energía metabolizable por kilogramo de alimento. En relación con la composición nutricional de la dieta para cerdas lactantes, esta debe tener un 18% de proteína, 1.10% de lisina, 1.00% de calcio, 0.45% de fósforo aprovechable y un nivel de energía metabolizable de 3.5 Mcal/kg.

Lisina: el aminoácido limitante

Los requerimientos de aminoácidos en las hembras lactantes son variables a consecuencia de la dinámica de movilización de tejido corporal durante la lactación, siendo la lisina el primer aminoácido limitante. El requerimiento estimado de lisina digestible ileal estandarizada por día en hembras lactantes es cercano a 62 g. Es importante considerar que las hembras primerizas ingieren entre un 15 y 20% menos de alimento, por lo que el porcentaje de lisina se debe incrementar en comparación con cerdas de mayor paridad.

Agua: el nutriente invisible

El agua es tan determinante como el alimento sólido. Las cerdas mientras más consumen agua, ingieren menos alimento y viceversa. Se recomienda que la calidad del agua del cerdo sea similar a la que toma el humano. El caudal mínimo recomendado es de 3 a 3.5 litros por minuto en los chupones de maternidad. Una cerda deshidratada reduce su consumo de alimento y, en consecuencia, su producción de leche.

Grasas y fibra

Las grasas y aceites son ingredientes obligatorios en una dieta de cerdas lactantes, especialmente en climas cálidos. Su utilización ha producido mejoras en la supervivencia de los lechones. El nivel de grasa en la dieta dependerá del nivel de energía, entre un 5 y un 8%. El nivel de sal en dietas de cerdas lactantes está establecido en 0.50%.

La fibra, por su parte, tiene un rol importante en el tránsito intestinal. Una pequeña proporción de ingredientes fibrosos (máximo 5% de un solo subproducto) ayuda a prevenir el estreñimiento, que es una causa frecuente de estrés en la cerda recién parida y que puede reducir el consumo voluntario en los primeros días de lactación.

¿Cómo debe ser la curva de alimentación desde el parto hasta el destete?

La cerda no llega al parto lista para consumir todo lo que necesita. El tracto digestivo requiere una transición gradual, y el apetito se recupera de forma progresiva después del estrés del parto. El error más común es no iniciar esa curva de alimentación con la suficiente agresividad.

La forma más común de alimentar a la cerda es que consuma de 0.5 a 1 kg de alimento el día del parto, y luego incrementarlo para que entre el quinto y sexto día estén a máximo consumo.

La curva recomendada por etapa es la siguiente:

Día postparto

Cantidad de alimento recomendada

Día 1 (parto)

0.5 – 1.0 kg

Días 2 – 3

2.0 – 3.0 kg

Días 4 – 5

3.5 – 4.5 kg

Días 6 en adelante

Libre acceso (ad libitum)

Meta para primerizas

5.5 – 6.0 kg/día

Meta para cerdas adultas

6.0 – 7.0 kg/día

Este total de alimento debe ser repartido de 4 a 6 veces por día, y en zonas calientes darlo en las horas más frescas y durante la noche. Cuando la cerda tiene menos de 8 lechones, se le debe dar 2 kg para ella y 0.5 kg adicional por lechón.

Un estudio con 504 cerdas demostró que el grupo alimentado con cuatro raciones al día presentó mayor peso de los lechones al destete, posiblemente porque el consumo de alimento fue mayor y se observó un mejor comportamiento del apetito en horas frescas, especialmente a las 21:00 horas. Este resultado refuerza la importancia de no concentrar el suministro en pocas tomas, sino distribuirlo estratégicamente a lo largo del día.

¿Qué consecuencias tiene la pérdida excesiva de condición corporal durante la lactancia?

Es el problema más costoso y más subestimado de la maternidad porcina. La prolongación del intervalo destete-salida a celo es una de las principales consecuencias de la deficiente condición corporal al destete, teniendo mayor incidencia en las cerdas más jóvenes y apareciendo como uno de los signos principales del Síndrome del Segundo Parto.

Pérdidas de peso superiores al 10% entre parto y destete ya son problemáticas, y críticas por encima del 15%. Las cerdas deben entrar a partos con un espesor de grasa dorsal entre 16 y 20 mm en P2.

Es muy importante que las cerdas no pierdan más de 4 mm de grasa dorsal durante todo el período de lactación, pues si la cerda se desteta con menos de 15 mm de grasa dorsal empiezan a tenerse problemas reproductivos, y si el valor es menor a 10 mm no queda preñada.

Las consecuencias en cadena de una mala condición corporal al destete son:

  • Intervalo destete-celo prolongado: cuando las cerdas pierden mucho peso durante la lactancia, el crecimiento de los folículos se ve afectado y puede tardar más en alcanzar el tamaño necesario para producir suficientes estrógenos, aumentando el intervalo destete-celo. Se recomienda limitar la pérdida de peso al 10-12%, considerado aceptable con efecto limitado en la fertilidad.

  • Menor tasa de ovulación: el exceso en la pérdida de condición corporal durante la lactancia no impide la entrada a celo postdestete, pero sí afecta mucho la tasa de ovulación, por lo que el parto subsecuente es peor.

  • Síndrome del segundo parto: las primerizas que salen demasiado delgadas del primer ciclo de lactancia prácticamente nunca expresan su potencial máximo en el segundo parto.

  • Días no productivos adicionales: cada día extra que la cerda tarda en volver a quedar gestante representa un costo fijo que no genera retorno.

El manejo sanitario también juega un papel indirecto pero importante en este escenario. Una cerda con problemas de mastitis, metritis o fiebre postparto reduce drásticamente su consumo y entra en déficit energético de manera más pronunciada. Del mismo modo que en bovinos la limpieza y desinfección en el manejo sanitario es condición base para una nutrición efectiva, en maternidad porcina el control del entorno sanitario es inseparable del programa de alimentación.

¿Qué estrategias nutricionales y de manejo ayudan a maximizar el consumo de la cerda lactante?

El consumo voluntario de la cerda en maternidad rara vez cubre sus requerimientos por sí solo. Por eso, el trabajo del porcicultor y del nutricionista es construir condiciones para que ese consumo sea lo más alto posible.

Temperatura ambiental: es el factor externo con mayor impacto sobre el consumo. Por encima de 25°C, la cerda reduce significativamente su ingesta. Conseguir elevados consumos de pienso durante la lactación es una de las tareas más difíciles e importantes a lograr en una granja. Refrigerar las salas de maternidad, ventilar en las horas de mayor calor y ofrecer alimento en las horas frescas del día son medidas con impacto directo en el consumo.

Frecuencia de suministro: como se mencionó, distribuir el alimento en 4 a 6 tomas diarias mejora el consumo total y reduce el desperdicio por fermentación en comederos estacionarios, especialmente en climas cálidos donde el alimento se deteriora rápidamente.

Calidad del alimento: ingredientes de alta digestibilidad, buena palatabilidad y libre de micotoxinas son requisitos no negociables. La presencia de micotoxinas en el pienso puede provocar rechazo del alimento y reducir la producción de leche de manera significativa.

Grasa suplementaria: en condiciones de estrés calórico, sustituir parte de la energía de los carbohidratos por grasa permite elevar la densidad energética sin incrementar el volumen de alimento que la cerda debe ingerir. Esto es especialmente útil en granjas ubicadas en zonas tropicales o de clima cálido.

Enzimas exógenas: la incorporación de complejos enzimáticos en las dietas de cerdas gestantes y lactantes ha adquirido relevancia en la producción porcina. Estos complejos desempeñan un papel fundamental en la digestibilidad de los nutrientes, mejorando el rendimiento productivo y la salud de las cerdas y sus camadas.

Condición corporal previa al parto: hay una relación directa que muestra que, a mayor condición corporal de la hembra al ingreso a maternidad, es decir, cuanto más gordas entran las cerdas, menor es su capacidad de ingesta durante la lactación. Una cerda con condición corporal excesiva (>22 mm de grasa dorsal) también representa un problema. El objetivo es llegar al parto con entre 17 y 20 mm de grasa dorsal: ni demasiado gorda ni demasiado delgada.

En explotaciones porcinas de ciclo completo —especialmente aquellas que integran producción de diferentes especies y buscan eficiencia en cada eslabón de la cadena— entender qué especies tienen menor presencia en México y cuál es su potencial puede complementar el análisis de rentabilidad global de una unidad productiva pecuaria. En porcicultura, el mayor potencial de mejora frecuentemente no está en incorporar nuevas especies sino en optimizar el manejo de las que ya se tienen, comenzando por la cerda lactante.

¿Cómo impacta la alimentación de la cerda en la calidad del calostro y la leche para los lechones?

La nutrición materna es el primer eslabón de la cadena de supervivencia del lechón. La manifestación máxima del potencial productivo de una cerda lactante depende de múltiples factores como su alimentación e ingesta de agua, salud, medio ambiente, genética, duración de la lactación y estado corporal. Todos ellos juegan un papel determinante en la producción de leche, lo que conlleva obtener la mayor cantidad de kilogramos destetados por camada.

La glándula mamaria porcina inicia la producción de calostro antes del parto. La producción de calostro es altamente variable, con un promedio de 3.5 kg en las primeras 24 horas postparto, con rangos entre 1.5 y 5.5 kg.

Un dato crítico para el manejo de camadas grandes: a diferencia de la producción láctea, la producción de calostro no se incrementa por el tamaño y peso de la camada, por lo tanto, la disponibilidad de calostro para cada lechón es reducida en camadas numerosas. Esto refuerza la importancia del manejo de adopciones y de garantizar que todos los lechones mamen en las primeras horas de vida.

La curva de producción de leche en una cerda puede llegar hasta 11 litros diarios durante la segunda y tercera semana, alcanzando su pico a los 19 días, para posteriormente disminuir gradualmente.

Una cerda bien alimentada produce más leche y leche de mejor calidad, lo que se traduce en un aumento del tamaño de la camada al destete y en un aumento de la resistencia a enfermedades de los lechones.

La prevención de enfermedades infecciosas en el hato también tiene aquí un impacto directo: una cerda enferma no puede producir leche de calidad. Así como en otras especies pecuarias la bioseguridad frente a enfermedades como la brucelosis es la base sobre la que descansa cualquier programa de manejo reproductivo, en porcicultura la salud de la cerda en maternidad es condición indispensable para que su producción láctea exprese todo su potencial.

Lo que la camada necesita y la cerda puede dar: el equilibrio que define la rentabilidad

La lactancia porcina es un ejercicio de equilibrio entre demanda y oferta. La camada exige; la cerda produce. Y la capacidad de producción de la cerda depende casi enteramente de la cantidad y calidad de lo que ingiere cada día.

El objetivo principal de la nutrición de las cerdas lactantes es reducir al mínimo el balance negativo de nutrientes y optimizar la producción de leche. La cerda moderna tiene una enorme capacidad para la producción de leche si se le aporta una nutrición adecuada y un manejo correcto de la alimentación. Los niveles de producción de leche de más de 11 kg por día se pueden lograr en condiciones comerciales.

Lograr eso requiere tres cosas que van de la mano: una dieta bien formulada, una curva de alimentación bien ejecutada y condiciones de manejo que no saboteen el apetito de la cerda (temperatura, frecuencia de  tomas, calidad del agua y limpieza del comedero). Cuando esos tres factores se alinean, el resultado se ve en el peso al destete, en el retorno al celo y, en última instancia, en los lechones destetados por cerda al año.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos kg de alimento debe consumir una cerda lactante al día?

La meta general es de 5.5 a 6 kg/día para primerizas y de 6 a 7 kg/día para cerdas adultas. Esta cantidad debe ajustarse según el número de lechones que amamanta, el peso corporal de la cerda y la temperatura ambiental. En climas muy cálidos, puede ser necesario reformular la dieta para aumentar la densidad energética y compensar el menor consumo voluntario.

¿Cuándo se debe iniciar la alimentación después del parto? 

El día del parto, entre 0.5 y 1 kg de alimento repartido en varias tomas pequeñas. A partir del segundo día se incrementa progresivamente hasta alcanzar el consumo máximo entre el quinto y sexto día postparto. El error de ofrecer cantidades altas desde el primer día puede provocar estreñimiento, mastitis y rechazo del alimento.

¿Se puede usar la misma dieta de gestación durante la lactancia? 

No. Son etapas con requerimientos completamente distintos. La dieta de gestación está formulada para sostenimiento y desarrollo fetal, con menor densidad energética y proteica. La dieta de lactancia debe tener mayor concentración de energía (3.2–3.5 Mcal/kg), más lisina (≥1.10%) y mayor contenido de grasa. Usar alimento de gestación durante la lactación compromete directamente la producción de leche y la condición corporal de la cerda.

¿Cómo sé si una cerda está produciendo suficiente leche? 

La forma más práctica es medir la ganancia diaria de peso de la camada. Si los lechones ganan en promedio 200 a 250 g/día en las primeras dos semanas, la producción de leche es adecuada. Si la ganancia es menor, o si los lechones se muestran inquietos, vocalizan con frecuencia o tienen flancos hundidos, la cerda puede estar produciendo leche insuficiente, ya sea por bajo consumo, por un problema sanitario o por una formulación deficiente.

¿La cerda primeriza necesita un manejo diferente al de las cerdas adultas?

Sí, y de manera significativa. La cerda primeriza aún está en crecimiento, tiene menor capacidad de consumo voluntario y mayor riesgo de perder condición corporal. Por eso, su dieta debe tener mayor concentración de lisina y energía por kilogramo para compensar el menor volumen ingerido. También es más sensible al estrés calórico y al manejo brusco en maternidad.

¿Qué pasa si la cerda queda muy delgada al destete?

Dependiendo del grado de desgaste, las consecuencias van desde un intervalo destete-celo prolongado (más de 7 días), pasando por una menor prolificidad en el siguiente parto, hasta la presencia de anestro verdadero que obliga a sacrificar a la cerda antes de tiempo. El costo de recuperar una cerda delgada es alto, y en muchos casos no es posible hacerlo sin perder al menos un ciclo reproductivo completo.